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Divagaciones de Enero

Miraba fotografías recientes de varias personas que han transitado en mi vida, y me resulta curioso como me llega a la memoria la comparación de la fotografía actual con una imagen mental que tengo de esas personas hace 10 años.

Sobretodo miraba la de una chica y resulto inevitable pensar, que a pesar de que tenemos ambas la misma edad, ella comenzó a tener hijos a los 20, está casada, tiene una familia propia, en otras palabras… es un adulto con muchas responsabilidades, aunque responsabilidades distintas a las mías.

Thinking

Fotografía tomada de: http://www.theemotionmachine.com

Sin embargo, en retrospectiva, ya sabía que su elección sería ser adulta lo más rápido posible. Cuando miraba a sus ojos, su rostro, sus maneras, sabía, con certeza y sin lugar a dudas que quería abandonar su estado adolescente lo más pronto posible y ser lo que yo asumo, era su destino.

Y si realmente, te pones a analizar, se puede observar en los rostros de algunos niños y niñas, esa chispa de adulto precoz. Se percibe, y no tiene nada que ver con su inteligencia, que lo que quieren ser de grandes no son médicos, bomberos o payasos de un circo, sino ser adultos con todas las responsabilidades (aunque no lleguen a entender en realidad la magnitud y cantidad de responsabilidades) que ello conlleva.

Es una tontería, pero no hace más de 60 años, te convertías en un adulto, hecho y derecho cuando te salía vello en la cara o busto en el pecho, y aunque actualmente la situación ha cambiado, en aquel momento  ya podías formar una familia; o mejor dicho, estabas en la obligación de crearla. Por supuesto, la esperanza de vida  hace 60 años era absolutamente inferior a la actual. Si llegabas a 60 años eras el anciano más popular, el abuelo sabio, el roble de la familia, lo que le daba aliento de vida a las generaciones siguientes. (Inserte un ¡Hurra! aquí).

La cosa es que para mí era y es exactamente lo contrario. Me desagradaba que al crecer, toda mi visión inocente, creativa, sincera y emotiva desaparecieran. Que comenzara a preocuparme más en temas aburridos de adultos como “Debo procrear”, “Debo pagar mis impuestos”, “Mi jefe me odia”… que en vivir experiencias grandiosas de situaciones sencillas: escalar el gran árbol del jardín, mirar hacia abajo sin temor a caer y ver el atardecer en el horizonte.

Si bien, es inevitable perder cierta inocencia, creo que se puede mantener un poco ese síndrome de Peter Pan sin que parezca una completa tontería. Total, la edad es mental, se puede ser maduro y al mismo tiempo un poco inocente (que no estúpido), puedes ser lo que quieras y quién seas en esta sociedad occidental mientras no involucre daño a otros. Vivir esas experiencias que de pequeño te reconfortaban sin importar lo que piensen los demás.

Puedo citar este texto que leí en una página web y que define perfectamente lo que pienso diariamente.

Unconventionally. Zig zaggily. Trying, starting, and abandoning jobs, passions, countries and careers. Making others last. Whatever you do, you’ll follow the call of your heart, being true to yourself, authentic all the way.

Por suerte he podido llevar a cabo metas trazadas, aunque no todas las que he anhelado, digamos que sí cierto porcentaje y que me satisfacen un poco; aunque, por otro lado siempre estará ahí, mi mente, recordándome incesantemente que tengo fecha de expiración. En fin. No sé qué será de mi mañana, pero espero poder hacer algo útil, y gratificante…de la misma forma que cuando era pequeña.

Feliz 2013.

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La hermandad

Una niebla cerrada me rodeaba, y caminaba sin saber dónde estaba, sin poder ver ni oír nada más que el sonido del viento susurrándome al oído. La desesperación se apoderaba de mi mente y me hacía caminar torpemente a través de la tierra húmeda mientras una lágrima fría recorría mi rostro.

Estaba ya por darme por vencida y echarme a llorar por completo, pero unos sonidos de pasos se oyeron a la distancia, exaltándome. Eran pisadas fuertes que tenían un ritmo armónico. Sonreí de temor, y me mantuve en silencio por unos segundos que parecieron una eternidad, requisando la niebla espesa. ¿Jamás vería la luz de nuevo?.

Trate de mirar atentamente el muro blanco que me cercaba, intentando adivinar por dónde llegaría él, ella o ellos, para correr en dirección contraria. Cada vez se acercaban más y más.

En cosa de segundos, los pasos se detuvieron en seco, mis ojos se movían agitadamente en todas direcciones tratando de divisar algo. Cuando por fin detecté un movimiento frente a mí, a unos escasos 2 metros de distancia, una mano luminosa comenzó extenderse poco a poco, y un rostro masculino barbudo de ojos blancos se asomó detrás de ésta; me miraba fijamente, pero no pude adivinar sus intenciones por lo que el terror se apoderó de mí rápidamente, congelando mis movimientos; cuando pensé que me desmayaría del terror el joven habló con una voz aterciopelada y sonora

– Ven – me comino extendiendo su mano más cerca de mi rostro. – Tenemos que salir de aquí rápidamente. Ellos ya vienen y no podremos contenerlos los dos solos. –

No sabía que pasaba, pero sus ojos, no podía dejar de mirarlos. Me atraían de forma inexplicable. Me hizo sentir una calma inesperada, me sentía segura, sabía que debía hacerle caso y seguirle.

– ¿Quién eres? – le pregunté antes de tomar su mano sedosa.
– Soy Malik, ya me conoces.
– No…nnno…no lo creo. Lo recordaría. –
– Nos conocimos…- me dijo sonriendo – …en otra vida.
– Imposible, ¿cómo en otra vida?.
– Te explicare todo, cuando salgamos de aquí. Te lo prometo. Ya te he cumplido promesas antes.

Tomó mi mano y con sutil ligereza, en un abrir y cerrar de ojos desaparecimos de la neblina fría….

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Drible

Creditos al autor

Escuchaba la radio, perdido en sus pensamientos. Viajaba a gran velocidad entre cada uno. Los hechos del día se reconstruían en su cabeza, como un pequeño juego de ajedrez, suspiró cuando dos imágenes mentales se cruzaron entre ellas.

Se lamentaba un poco por lo que había pasado, más sin embargo no hizo mucho por evitarlas. Seguían apareciendo más rápido cada vez. La danza continuó por un período incontable, hasta que la voz de la radio cambió de tono, produciendo que las imágenes se detuvieran y desaparecieran en el aire.

Regresar a la realidad era más difícil, ¿qué haría ahora sin la conclusión? Nada. Debería armarla él mismo sin abstraerse. Pensó que lo mejor sería no volver a decir lo que pensaba, de todas formas él era dos, unas veces pensaba una cosa y al mismo tiempo otra, no podía ponerse de acuerdo y ella lo percibía contradictorio.

Pero si unificaba criterios, esforzándose al máximo, leyendo la expresión facial de su rostro todo sería mejor. Ella no podría entrar en su cabeza, y criticarle, ambos serían felices. Bueno, no del todo, él aún sería dos, pero ella no lo sabría. Quería realmente dejar de ser contradictorio, quería dejar de ser dos. Quería ser feliz a su lado. Sollozó en la tercera imagen veloz, pero lo haría. Se despidió de sí mismo, respiró profundo y se levantó del sofá para llamarla.

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Eternidad

Foto Sean Justice / Corbis Super RF

Continuabas sin saber qué había pasado. Veías las manecillas del reloj moverse lentamente. Pensabas que explotarías con toda la angustia que se arremolinaba en tu interior. El piso de vinilo verde te resultaba repugnante, pero no podías dejar de mirarlo. Al mismo tiempo pensabas que todo acabaría en un instante, seguramente, pero en realidad resultaba siendo una eternidad.

Se abrió una puerta al fondo del pasillo, que iluminó por un instante el corredor y una figura, que no distinguías por la distancia se acercaba con lentitud ominosa para el instante que vivías. Tu corazón comenzaba a latir velozmente mientras te levantabas en cámara lenta de la silla metálica pegada al suelo. Imágenes del día se agolpaban a toda velocidad en tus ojos y no podías evitar hiperventilarte. Tranquilo, te dije, mientras te acercabas a la figura ahora más visible. Respiraste profundo al dar el noveno paso.

– ¿Señor Rodríguez? – te preguntó una enfermera bajita de cabello rizado negro, mientras te veía fijamente a los ojos llorosos.

– Así es – dudaste un segundo, pensaste que podrías decir que no, que ese no era tu apellido. Eras otro en un cuerpo ajeno. Pero la realidad era otra.

– Le tenemos…. – respondió la enfermera tratando de escoger las mejores palabras – una buena noticia.
La angustia que en un instante te haría explotar, ahora, se desinfló poco como un globo de hule.

– Su corazón es compatible con el de ella. – te dijo mirándote con un atisbo de sonrisa a punto de salir de sus labios

– ¿Pero qué pasará con Mary?. – dijiste mientras volteabas al verme a tu lado.

– Señor Hernández, ella ya no…no…está con nosotros, el accidente fue letal para ella. Pero su corazón, es compatible con el de Lucy, al ser hermanas gemelas… podremos salvarle la vida, ella está en mejores condiciones exceptuando su corazón.

Te había dicho que estuvieras tranquilo, no había de qué preocuparse. Me acerqué a ti y te susurré una última cosa al oído antes de marcharme:

– Dile a Lucy que la estaremos esperando, y a ti también…mamá te manda saludos. Cuídate. – caminé hacia la puerta que hace un instante se había abierto. Voltee una última vez y sonreí al ver que también lo hacías con lágrimas en los ojos. Y me fui.

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Conversaciones cotidianas antes de matar zombies para salvar el trasero II

Otro dialogo entre dos sobrevivientes en un mundo repleto de Zombies.

– El mundo, se ha vuelto un caos.
– Sí, aunque antes no era tan civilizado
– Cierto.
– …pero al menos no excretaban ese líquido tan gore
– Jeje…te escupían, algunos, si era un mal día, te escupían Jorge…
– …pero no te convertías en …zombie
– Meh, te convertías en un incauto pisoteado por la sociedad. Ahora, puedes dispararles a todos y naaaaaadie va a venir por ti con la policía
– Wow Jorge, ¿qué hacías antes de todo esto?
– Era inspector fiscal…muyyy aburrido
– Yo trabajaba como seguridad en la aduana, jeje, quizá alguna vez me citase para pagar mis impuestos.
– ¿Los pagaste?
– …Nop…
–  ¡Mierda!, ¡ahí viene una horda!
– ¡Oh por DIOS!…dame esa escopeta, menos mal enceramos el piso, rodarán como troncos en una colina. ¡GO!

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Random, como nadie.


Algún día escribiré algo imprescindible para cualquier ser humano. Bueno, quizá no para todo ser humano, la verdad, si fuese uno estaría bien. Uno es más que cero, es más que nada. Uno, es el primero y con eso basta. Aunque la codicia puede nockearme fuertemente, en este aspecto claro, que nunca he sido codiciosa y eso lo sabe hasta mi vecina….que resulta ser mi abuela.

La mayoría sabe que mi fallo….siempre será la memoria. Olvido cosas y ya está. A veces me deja mal cuando intento contar un chiste, un cuento o alguna anécdota…por eso quizá debería tener atada una cámara de video en la cabeza, filmando todos los acontecimientos aleatorios que suceden en mi entorno. A nadie le importa realmente, eso de la “aleatoriedad” es cosa que nadie ve (a menos que usen reddit) pero yo sí. Este mismo texto es aleatorio por lo que, si de algo sé, es de eso.

Alguien alguna vez me dijo que si yo “sabia que era penosa” (aquí eso significa que uno se avergüenza de cualquier cosa) y la respuesta a eso es: NO, no lo soy…pero sí soy cauta, lo cual no es lo mismo, todo gracias a que sé, como si de una ciencia se tratara que, la aleatoriedad es parte de cada ser humano aunque no lo sepa, y eso ¡señores! la gente termina despreciándolo y me hace poner en guardia mis defensas.

Quizá, con el video se den cuenta que, son tan aleatorios como yo. Y reiré al último, pero mejor. De eso, quizá escriba y quizá alguien tan aleatorio como yo se de cuenta, que no está solo en el mundo (o sola) y que la vida….la vida es para disfrutarla con su rarezas, dones, cualidades, defectos y demás, que es cortísima -a menos que seas Japonés y vivas en una aldea- y que hay que aprovecharla siendo tú mismo.

Después del párrafo de autoayuda anterior, y ya que este post realmente no tiene ningún propósito especifico, porque es aleatorio, lo doy por concluido, pero no sin antes decirle a mis amigos cercanos lo siguiente: ya sé que todos ustedes son iguales o más aleatorios que yo. Este texto sin sentido es una oda a nosotros y a nuestros derechos a ser considerados modelos a seguir por….cualquiera.

¡Larga vida a la aleatoriedad!

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Conversaciones cotidianas antes de salir a matar zombies para salvar el trasero

Estos son dos personajes inventados en una trama paralela que pudieran existir en Zombieland. Amo esa peli. Si te gusta y quieres compartir el texto, dentro del post están los botones de G+, Twitter y Facebook. ¡Gracias!

– Mi madre solía decir que las acciones erradas que realizamos hoy, regresarán como aprendizaje mañana.

-Pues, tu mamá está loca.

– No le llames loca a mi madre, sólo cree en la metafísica, y eso es mejor a que crea…no sé, en …en…bueno, no se me ocurre otra cosa, pero algo peor habrá.

– Por supuesto…claro. El caso es que la acción errada que cometiste AHORA, nos enviará directo a la tumba. Al menos dime que trajiste municiones.

– Claro, nunca salgas de casa sin…municiones.

– Perfecto, carga la escopeta…”cabeza de topo”. Mientras, tomaré esta sartén, el bate, los clavos, las canicas, el soplete…una última mordida a mi sandwich de queso fundido….hermoso como sale el queso por los lados, ¿no? uhhh delicioso, deberías probarlo, el soplete le da un sabor texturizado, más, crujiente.

– Toma, y ahora la escopeta.

– Genial. Es-hora-de-matar-¡ZOMBIES!

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Inception

El título, no tiene que ver con la película, pero me gusta mucho el término en inglés, que a su vez proviene del latín Inceptus, y cuyo significado es el mismo que en español: Origen. El inicio de algo. La primera parte de una serie subsecuente de acontecimientos.

Y lo tomo porque en una sola palabra se puede intuir el texto que escribí hace casi cuatro años y que publicaré a continuación:

– N..no no sé qué piensas…me gustaría saberlo.
– Es algo que, no puedo poner en palabras. Explicarlo es complicado.
– Pero es que, lo entendería si me dejaras entrar en tus pensamientos, donde quiera que estés.

Silencio

– Sonríes, ¿quiere decir que lo harás?.
– Lo haré.

Y vio lo que antes no podía, luces de colores que zumbaban a su alrededor con un sonido armónico, flashes de imágenes que estaban almacenadas en su cabeza pasaban a gran velocidad armando un enorme rompecabezas. Veía lo que sentía, y no podía dejar de maravillarse.

Silencio.

Sería maravilloso poder mostrar lo que pensamos a los demás, a veces las palabras no son suficientes.

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20 dólares compran mucho maní

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Strumentisti di Parole/Musicians of words